
El mercado de la ropa sostenible ya no se limita a un nicho impulsado por algunas marcas comprometidas. En 2025, las cifras de crecimiento del segmento ético superan las de la moda convencional, y varios indicadores estructurales permiten medir este cambio. Comprender estos datos es entender en qué punto se encuentra realmente la transición del sector textil.
Moda upcycled: el segmento que redefine el crecimiento textil
Entre todos los sub-segmentos de la moda sostenible, la moda upcycled muestra la trayectoria más espectacular. Según Fortune Business Insights, el mercado mundial de la moda upcycled alcanzará aproximadamente 8,98 mil millones de USD en 2025, con una proyección de 19,47 mil millones de USD en 2029.
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Este casi duplicado en cuatro años no se explica únicamente por el entusiasmo de los consumidores. También refleja la entrada de marcas de gran consumo en la cadena de upcycling, que transforman stocks dormidos o restos de producción en nuevas colecciones. El upcycling pasa así del gesto artesanal a una lógica industrial.
Para situar estos datos en el marco más amplio de la evolución de la ropa sostenible en 2025, es importante señalar que este segmento crece mucho más rápido que la moda prêt-à-porter clásica, cuyas ventas en Francia siguen por debajo de 2019, según el IFM.
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Tasa de crecimiento de la moda ética frente al mercado global
La moda ética en un sentido amplio (materiales responsables, cadenas certificadas, transparencia en la producción) muestra una tasa de crecimiento anual de aproximadamente 9,66 % previsto hasta 2033, según Global Market Statistics. Este ritmo supera con creces el del mercado textil tradicional.
En comparación, las ventas de prendas de vestir en Francia han disminuido un 0,1 % en valor en el primer semestre de 2025 en comparación con 2024, según el Instituto Francés de la Moda. El mercado hexagonal se mantiene incluso un 9,7 % por debajo de su nivel de 2019.

Por lo tanto, el rendimiento superior del segmento sostenible no es un efecto de comunicación. Las marcas que integran líneas éticas captan una parte creciente de un mercado global en estancamiento. Esta discrepancia entre la dinámica sostenible y la atonía del mercado convencional constituye el hecho estructural más importante de 2025.
Lujo y sostenibilidad: cuando las grandes casas cuantifican sus compromisos
La moda de lujo ilustra bien esta migración hacia lo sostenible. Market Research Future evalúa este mercado en 289,05 mil millones de USD en 2024, con una proyección de 299,06 mil millones de USD en 2025. El informe describe un cambio dinámico hacia la sostenibilidad y las prácticas éticas, especialmente en América del Norte.
Concretamente, las casas de lujo ya no se contentan con cápsulas “verdes”. Publican objetivos cuantificados de reducción de impacto e integran la sostenibilidad en su estrategia de marca. Gildan, por ejemplo, publicó en 2025 un informe de sostenibilidad detallando sus avances en objetivos sociales y ambientales específicos.
Este cambio tiene un efecto arrastre sobre el resto del mercado. Cuando el lujo adopta estándares de trazabilidad, las marcas de gran difusión se ven obligadas a seguir para no parecer rezagadas ante consumidores cada vez más exigentes.
Expectativas de los consumidores franceses: lo que revelan las encuestas recientes
Las cifras del lado de la demanda confirman la presión ejercida sobre las marcas. Según el informe de Trustpilot, el 79 % de los franceses encuestados afirma que probablemente dejarían de comprar en marcas que no están suficientemente comprometidas éticamente.
Un estudio de IFOP realizado con Purpose Lab y el medio Nouveau Modèle aporta precisiones adicionales:
- Alrededor del 70 % de las francesas otorgan importancia a los lugares y condiciones de fabricación de los productos que compran
- El 64 % dice estar dispuestas a gastar más para garantizar un origen responsable en términos de RSE
- La transparencia sobre los métodos de producción se convierte en un criterio de fidelidad, no solo en un argumento de venta puntual
La disposición a pagar más por lo sostenible ya no es marginal, afecta a la mayoría de las consumidoras encuestadas. Esta discrepancia entre la intención declarada y las ventas reales del mercado ético sugiere que la oferta accesible sigue siendo insuficiente para convertir esta demanda en compras regulares.
Etiquetado ambiental: la regulación que redistribuirá las cartas
El despliegue del etiquetado ambiental en la ropa, previsto para el otoño de 2025 por el gobierno francés, cambiará las reglas del juego. Derivado de la ley Clima y Resiliencia y de las propuestas de la Convención Ciudadana para el Clima, este dispositivo asigna a cada prenda una puntuación expresada en “puntos de impacto”.
Esta puntuación tiene en cuenta varias dimensiones:
- Las emisiones de gases de efecto invernadero a lo largo de todo el ciclo de vida
- Los daños a la biodiversidad y el consumo de agua
- La durabilidad del producto y los efectos de contaminación de los medios
Para las marcas, esta medida hace que el greenwashing sea mucho más arriesgado. Una prenda etiquetada con un alto costo ambiental será directamente comparable a una alternativa más virtuosa. El etiquetado ambiental transforma la sostenibilidad en un dato visible en el momento de la compra.

El canal de venta en línea, que ha progresado un 0,7 % en valor en el primer semestre de 2025 en comparación con 2024, según el IFM, también deberá integrar este etiquetado. Los marketplaces y sitios de marcas tendrán que adaptar sus fichas de productos, lo que podría favorecer a los actores ya estructurados en torno a la trazabilidad.
Las cifras de 2025 dibujan un mercado textil a dos velocidades. Por un lado, un segmento sostenible y ético en rápido crecimiento, impulsado por la demanda de los consumidores y pronto regulado por la normativa. Por otro lado, un mercado convencional que lucha por recuperar sus niveles anteriores a la crisis. La cuestión para las marcas ya no es si la transición hacia lo sostenible es rentable, sino a qué velocidad se impondrá como la norma de referencia.